¿Cómo sé si de verdad necesito cirugía o me basta un tratamiento?
Lo define lo que sobra y lo que cuelga. Si el problema es grasa localizada con piel firme, hay ruta quirúrgica y a veces también sin quirófano. Si el problema es piel colgada, ninguna máquina la va a quitar: la piel sobrante solo se resuelve cortándola. Y si el problema es peso general y no contorno, ni una cosa ni la otra: primero es bajar de peso. La valoración existe justamente para decirle en cuál de los tres está.
¿Cuál es la edad para operarse?
Más que una edad, son condiciones: ser mayor de edad, tener el peso estable, estar sano para pasar por anestesia y tener una expectativa realista de lo que el procedimiento puede lograr. Se opera a pacientes de veintitantos y de sesenta y tantos. Lo que cambia con la edad no es el permiso, es la calidad de la piel, y eso sí cambia el resultado esperable.
¿Tengo que bajar de peso antes de operarme?
Si está lejos de su peso estable, sí. La cirugía de contorno esculpe lo que hay; no es un tratamiento para la obesidad. Operarse en pleno proceso de bajar o subir significa que el resultado se va a mover después y usted va a sentir que pagó por algo que se deshizo. Lo que se pide no es un peso ideal, sino un peso que usted pueda sostener sin esfuerzo extraordinario durante unos meses.
¿Me conviene esperar si quiero embarazarme?
En abdomen y busto, sí conviene esperar. Un embarazo posterior estira de nuevo la piel y separa los músculos que la abdominoplastia acaba de unir, y la lactancia cambia el volumen y la posición del busto. En zonas que el embarazo no toca, como brazos, papada o párpados, se puede avanzar sin esperar. Se decide zona por zona, no en bloque.
¿Puedo operarme dos o tres zonas el mismo día?
A veces sí y a veces no, y lo decide la seguridad, no el descuento. Lo que se valora es el tiempo total de anestesia, el área total intervenida, la posición en la que hay que colocarla y su estado de salud. Combinar cuando es seguro ahorra una recuperación entera y una sola anestesia; combinar cuando no lo es multiplica riesgos. Si su caso no permite combinar, aquí se lo vamos a decir aunque implique vender menos.
¿Cuántas consultas necesito antes de decidirme?
Con una valoración completa se suele salir con el plan, la cotización por escrito y las dudas contestadas. Si quiere una segunda cita para volver con más preguntas, con su pareja o con la lista de riesgos ya leída en frío, se agenda sin problema. Nadie debería firmar un consentimiento el mismo día en que perdió el miedo.
¿Qué pasa si en la consulta me dicen que no me opere?
Pasa, y con frecuencia. Puede ser porque el procedimiento no da el resultado que usted espera, porque la salud no lo permite hoy, porque falta estabilizar el peso o porque su caso se resuelve mejor sin quirófano. En ese caso se le explica por qué y qué alternativa sí aplica. La consulta no se cobra distinto por terminar en un no.